Mis veranos

los alamosDurante muchos años, éste (el de este foto) fue mi lugar de veraneo, creo que durante 16-17 años éste fue el lugar donde me refrescaba en verano, donde huía del axfisiante calor de Lorca, donde crecí, donde encontré buenos amigos y donde también me enamoré.

Mis recuerdos de estos veranos eran el Tour de Francia en la tele y esperar, (y desearlo con todas mis fuerzas) a que acabara la ‘dichosa etapa’ que estaba viendo mi padre para bajarnos a la piscina, a las cuatro de la tarde ya era tarde para llegar, queríamos ser de los primeros en surcar esas aguas, no por coger sitio, porque si algo curioso tenían mis veranos en Los Álamos es que todos teníamos nuestro sitio, no había nada escrito ni fijado, pero era como una norma tácita que nos hacía saber dónde se ponía cada uno y que no podías, no debías quitárselo.

Aquí crecimos todos, mis hermanos, también mis primos, que al igual que nosotros, eran socios de este Club de Tenis, en el que mi padre empezó a jugar al fútbol con los amigotes hace muchos años. Pasábamos horas y horas, dentro de la piscina, fuera, en el césped, en la puerta (lugar de confidencias), en el parque, en las pistas, en el gimnasio. Fui viendo cambiar las instalaciones, dejando de ver a mucha gente (que se borraron), conociendo gente nueva. Antes dije que aquí me había enamorado y lo hice.

Tendría 14-15 años y es de esos amores, en los que confundes ‘la velocidad con el tocino’ y en un amigo creí ver algo más. Desde el año pasado ya no soy socia de esta piscina, de la que curiosamente también era, junto a su familia, el que hoy es mi marido, allí nosotros no crecimos juntos, de hecho no recuerdo de haberlo visto nunca allí, ¿me estaría evitando?. 

La piscina quedó en el recuerdo.

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Playa de ‘La Casica Verde’. Águilas (Murcia).

Mis veranos también se miden en playas, sobre todo, las de Águilas, la de la casa de la Palmera. Una casa que nunca fue mía, era de mi tío, pero que siempre sentí como algo mío, será por todo lo que vivimos allí. Un casa en la que la vida se hacía en la puerta, en la calle, una casa con las ventanas abiertas, alegre, donde nadie se sentía extraño, todos eran bien recibidos.

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Castillo de San Juan de las Águilas. Águilas (Murcia)

Mis veranos también son aguileños, a esa casa llegué sólo con dos meses de vida y de aquella casa recuerdo, sobre todo, el olor a la cocina de mi abuela Carmen, la caja de herramientas de mi abuelo Alejo, siempre dispuesto a un remiendo. La placeta llena de coches, todos de mi familia, numerosa y siempre con ganas de pasar estos días de descanso en compañía de los más queridos. Allí también me enamoré, aquellos amigos del verano con los que compartías tardes de risas en la playa, juegos de voley en la arena, cuervas por las noches.

Esa casa de la palmera también quedó en el recuerdo.

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Playa de Los Locos. Torrevieja (Alicante)

Hace ocho años, mis veranos también son Torrevieja, allí he pasado días con ‘mi media naranja’ y junto a su familia, que desde el primer día son la mía. Esta playa de ‘Los Locos’ me hace reconciliarme con la vida. Sentarme frente a la inmensidad me hace sentir más cuerda que nunca, sobre todo por la tarde, porque por la mañana es una locura encontrar sitio.

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Y así van pasando mis veranos, los calurosos días de los meses de julio y agosto. Y es en estas fechas, sobre todo, cuando pienso que cualquier tiempo fue mejor, cualquier verano fue mejor. Los últimos veranos los he pasado trabajando, aunque con alguna escapada a Águilas o Torrevieja.

Este verano de 2014 está siendo diferente, con la esperanza de encontrar pronto un trabajo, el hecho de estar en el paro no me deja tener la sensación de estar de vacaciones, el verano de este 2014 será el de esas ganas (tremendas) de trabajar. 

Buen verano!!! 😉

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2 comments for “Mis veranos

  1. 27 julio, 2014 at 20:31

    Que curioso, creo que todos recordamos los veranos pasados con añoranza, también en mi caso con esas tardes de Tour que hacían que bajar a la playa fuera pasadas las 18h y así además poder evitar la terriblemente aburrida siesta.

    Disfruta el verano, saludos.

    • 27 julio, 2014 at 20:40

      Gracias Ramón. Lo mismo para ti. La verdad que por aquel entonces algunas etapas estaban emocionantes y la espera se hacía más divertida. Pero nada más comer ya quería que mi madre cogiera el coche para llevarnos a la piscina, sin esperar a hacer la digestión ni nada. Qué juventud!!

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